Ecografía en la Hernia Inguinal

El diagnóstico de las hernias suele ser sólo clínico. Sin embargo, se necesita una prueba de imagen para completar el diagnóstico en pacientes obesos, con cirugía previa, con hernias reducibles y hernias inusuales.

La ecografía confirma siempre la presencia de la hernia, su relación con el ligamento inguinal y los vasos epigástricos y femorales, su contenido y la presencia de complicaciones asociadas

¿Qué debe saber de la ecografía en las hernias?

Es una técnica que depende del interés del que la hace.

Debe hacerse de forma protocolizada, incluyendo el Doppler-color, con el paciente tanto en decúbito supino como en bipedestación, y realizando maniobras de Valsalva.

Bien hecha, detecta: los vasos sanguíneos (arterias y venas epigástricas inferiores y femorales), los musculos regionales (recto anterior, psoas-iliaco, oblicuo externo, pectíneo y obturadores) y el contenido de la hernia (meso y vasos, asas).

¿Es necesaria una ecografía antes de operar una hernia?

Si, cuando los hallazgos de la exploración clínica son dudosos.

Si, para diferenciar en el postoperatorio inmediato entre recurrencia herniaria y hematoma o infección y analizar las complicaciones de las hernias.

Si, para poder saber si son reducibles al ser una exploración dinámica (en bipedestación y tras maniobra de Valsalva) y decidir sobre su abordaje.

Si, para comparar con el lado opuesto y descartar otra hernia incipiente u oculta. Este simple hecho puede evitar al paciente el trauma físico y psíquico de otra cirugía en el futuro.

Conclusión

La ecografía es siempre aconsejable y de gran ayuda para confirmar la presencia de una hernia, clasificarla y poder plantear mejor su tratamiento.

La exploración del lado contralateral puede evitar una cirugía (y un gasto añadido) en un futuro inmediato.

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